¿Qué podemos esperar los Evangélicos de las visitas del Papa a Latinoamérica?

      Ha pasado casi una semana de que el Papa culminara lo que se denominó como un “viaje apostólico por México”. He seguido de cerca todo lo que medios nacionales e internacionales han dicho antes, durante y después de dicha visita de cinco días, y me parece que después de tanto, aún quedan muchas cosas que no se han dicho, al menos por parte de los cristianos Evangélicos, a quien en realidad muy poco se nos ha preguntado. De hecho, es posible que muchos de nosotros mismos no nos hayamos hecho la pregunta: ¿Qué podemos esperar los Evangélicos de las visitas del Papa a Latinoamérica?

Las respuestas que podemos dar a esta pregunta nos pueden ayudar a ser más objetivos y más sabios en el futuro, ya que un papa latinoamericano sin duda tiene Latinoamérica como parte de su agenda inmediata, principalmente por la feligresía que la iglesia católica ha perdido, mucha de la cual ha emigrado hacia terreno evangélico. Eso nos atañe a nosotros geográficamente, pero sobre todo espiritual y doctrinalmente.

En las siguientes lineas podrás dar lectura a algunas de las cosas que sucedieron en México y que puede preveerse que sucedan de forma similar en las futuras visitas que el jerarca católico realice a América Latina.

Grandes expectativas.
Como antesala, debo decir que la visita del Papa a México se dio en medio de una muy grande expectativa. Siendo un país predominantemente católico, al igual que los países de Centro y Sudamérica, se anticipaba que la primera visita del primer papa latinoamericano sumara arrastre a las ya exitosas visitas que realizaron sus dos últimos antecesores.
Prácticamente todos los medios de comunicación, así como políticos, artistas y otras figuras públicas, celebraban la visita cada vez más cercana y vaticinaban la agenda de temas que deberían ser tocados en su discurso. Algunos con la esperanza de que el discurso de Francisco pudiera levantar el ánimo y la fe de los mexicanos; otros, con el deseo de que el Papa sacará su lado más mordaz y pusiera el dedo en la llaga de las crisis nacionales, que no son pocas.
Distintos líderes Evangélicos también sumaron su voz, esperando que la visita del Papa aportara en aquellos temas morales y civiles en donde tenemos puntos de vista en común, como la familia, el aborto, los derechos humanos, etc.

En cuanto a la expectativa, sin duda que ésta visita del Papa Francisco superó por mucho a cualquier otra. Un sin fin de causas combinadas finalmente se unieron para que la expectativa del papa fuera casi mesiánica; con los partidarios, detractores y escépticos que eso implica.

Ambigüedad: ¿Líder religioso o Jefe de Estado?
Una de las grandes incógnitas en los viajes papales es: cuál de estas dos facetas será mejor explotada tanto por el país anfitrión, como por el jerarca católico. Es por eso que el Estado Vaticano tiene estas “dos llaves” con las cuales entrar de una o de otra forma en distintas esferas mundiales. Pero al menos en México no hicieron falta llaves. El Estado Mexicano literalmente se olvidó de su compromiso con la prerrogativa de un Estado laico. Ningún otro líder religioso o político que haya venido a nuestro país, ha recibido las atenciones que Francisco recibió por parte del Estado mexicano.  La falta de laicidad llegó al grado de que la imagen del Estado Vaticano apareció a la par de nuestro escudo nacional en distintas plataformas digitales de gobierno.
Aunado a esto, se encuentran las cantidades de dinero invertidas durante los cinco días de la visita papal,  mismas que fueron de escándalo y sin ningún comparativo si quiera cercano.

¿Es esto importante? Sin duda. Estos hechos nos recuerdan quien es quien para nuestros gobiernos. A pesar de que es un hecho irrefutable que el numero de cristianos evangélicos ha crecido exponencialmente en las ultimas décadas, eso parece no hacer suficiente eco en la mentalidad de nuestros gobernantes, que de tiempo en tiempo se olvidan de los millones y millones de personas que no practican la fe católica romana, pero sobre todo, se olvidan de las leyes que rigen nuestros países y que al menos en teoría, garantizan la separación entre la iglesia y el estado.

¡Sorpresa! Menos gente de la esperada.
La primer sorpresa para propios y extraños, fue la poca cantidad de gente que llegó a los distintos eventos, que tan cuidadosamente habían sido programados. Y es que las cantidades de personas que se esperaban para cada evento y discurso no se contaban en miles sino en millones.
Todos los medios impresos y digitales se llenaron con fotos del Zócalo de la ciudad de México a medio llenar. Los principales diarios de nuestra nación reportaron una asistencia de 35,000 personas, en una plaza que alberga a más de 100,000 en distintos eventos cada año y con personajes de mucha menor relevancia. Lo mismo podríamos decir de cada una de las ciudades a donde llegó el Papa a pesar del gran aparato logístico que de hecho paralizo por varios días vialidades e incluso tramos carreteros.

Fue particularmente destacable la ausencia de jóvenes en los eventos masivos y las ya acostumbradas vallas humanas que se extienden a lo largo de kilómetros y kilómetros del recorrido del papa en su vehículo. Cada acercamiento que realizaban las cámaras de las  distintas televisoras que cubrieron los eventos casi de forma ininterrumpida, mostraba una marcada mayoría de personas maduras o avanzadas en edad entre los asistentes a los distintos eventos. En mi propia ciudad, muchos jóvenes fueron llevados de forma obligatoria por parte de sus instituciones educativas y lo mismo sucedió en otros sectores de la sociedad organizada.
Todos estos hechos nos dejan ver en que sector de la población se encuentra la mayor pérdida de la iglesia católica, en cuanto al número de fieles.

Descontento en redes sociales.
Otro hecho que distinguió esta visita, fue el descontento público en las redes sociales. Las abundantes imágenes y memes de “Yo no quiero que venga el papa” fueron tendencia por varias semanas en la red.
Esto sin duda nos deja ver que el México que visitaron Juan Pablo II, e incluso Benedicto XVI, no es el mismo México al que llegó Francisco. Y lo mismo sucede en otros países, en mayor o menor medida.

La famosa frase de Juan Pablo II “México siempre fiel”, con la cual serían recordados sus viajes a nuestra nación, hoy no tendría que ser puesta entre comillas, sino entre signos de interrogación. Y sin duda que el vaticano lo sabe. Es por eso que hay un papa latinoamericano. Es por eso que podemos esperar que sus visitas a nuestros países sean mas frecuentes y más largas que las de sus antecesores.

El mensaje.
Para los que tenían altas expectativas en el ámbito político-social, la visita del papa dejó mucho que desear. Fue mas que evidente que no se tocaron los puntos finos que se esperaba el señalaría. Aún más, ha trascendido en los medios que todo eso sucedió por previo acuerdo con el gobierno a la hora de la negociación de temas previa a la visita.
Sin embargo los cristianos evangélicos no sólo estábamos al pendiente del discurso social, sino que principalmente queríamos escuchar y analizar su discurso también desde el punto de vista teológico.
En cuanto a esto, debo decir que su mensaje no fue distinto: El papa no es cristocéntrico, no es bíblico y sin duda, no es evangélico. Cristo es rara vez presentado en su discurso como el Salvador eterno, sino más bien como una agente de cambio social.  El mensaje humanista y moralista, que le ha caracterizado y con el cual a logrado ganar cierta simpatía de la gente, es el mismo: popular, pícaro, dicharachero, pero no profundo, ni certero teológicamente hablando. Claramente definió su bandera mariana al decir que su principal objetivo al venir a México era visitar a la virgen de Guadalupe, en su calidad de Madre de América.

Aunque tiene un espacio y una voz para lo que el ha llamado “sus hermanos protestantes”, y es evidente que dentro de su agenda se encuentra el acercamiento a círculos evangélicos  latinoamericanos, las doctrinas que nos distinguen permanecen intactas.

Acercamiento a la Iglesia Evangélica.
No es nuevo para ningún cristiano con acceso a las redes sociales que el papa Francisco ha logrado más acercamiento con los cristianos evangélicos en América que ningún otro papa entes que él. Se han regado como pólvora, artículos y comentarios a favor y en contra de que ministros como Joel Osteen, Rick Warren, Keneth Copland, por mencionar algunos de habla inglesa y otros Alex Campos y Jesús Adrian Romero entre los latinos que han defendido la unidad Católico-Evangélica. La mayoría de ellos,  han participado en eventos como invitados del mismo Papa Francisco al Vaticano.

En Morelia, una de las ciudades visitadas por Francisco, tuvo lugar lo que los medios dieron a conocer como un “encuentro del Papa con cinco líderes Evangélicos” (puedes ver la nota aquí).  El evento se llevó a cabo con poca cobertura mediática, al menos comparado con otros llevados a cabo como parte de la agenda ya programada.
Lo notable es que quienes esperaban con entusiasmo dicho “encuentro” o “saludo”, no eran personas católicas, ni tampoco los organizadores del evento, sino los propios evangélicos. Entre los comentarios en las redes sociales hubo quienes compararon este encuentro con el discurso de Pablo en Atenas. ¡Nada más alejado de la realidad! 

Si somos suspicaces, podemos afirmar que se trata de un ecumenismo cada vez menos disfrazado por la parte católica y cada vez más aceptado por algunos evangélicos; si concedemos el beneficio de la duda a nuestros hermanos evangélicos, pues entonces nos lamentamos al ver como meten el balón en su propia portería y después lo celebran absurdamente como si de alguna forma hubiéramos ganado el partido.

Es de esperarse que en próximas visitas a países latinoamericanos el papa siga buscando este tipo de acercamientos con líderes evangélicos prominentes. Y también es de esperarse que algunos de ellos accedan a pesar de las voces de advertencia.
Ya ha sucedido en otras regiones, pero constituye un cambio en la postura pública evangélica en México y Latinoamérica. Hay muchas voces a favor de este tipo de acercamientos, pero también las hay en contra, no sólo por las razones doctrinales involucradas, sino por el contexto bajo el que se llevan a cabo, el cual es evidentemente detallado por el Papa y el Vaticano.

¿Qué podemos esperar los Evangélicos?
¿Son este tipo de encuentros del Papa con líderes evangélicos verdaderos avances en el cristianismo protestante? ¿Son el inicio de un verdadero diálogo entre iguales? ¿Podemos esperar un cambio en las doctrinas católicas que no tienen fundamento en la Escritura?

Estas y otras preguntas son importantes para los cristianos evangélicos en América Latina y en el mundo. Sin embargo, desde mi punto de vista,  la respuesta a todas ellas es un rotundo NO.

Como he dicho y escrito en otras ocasiones, sería muy bueno que líderes evangélicos pudieran reunirse con el papa y otros líderes católicos y de otras religiones, para un diálogo entre iguales; eventos donde nuestro mensaje “protestante” pudiera ser expuesto y en donde el Evangelio pudiera ser anunciado sin limitación alguna. ¡Qué beneficioso sería tener un diálogo en donde ministros evangélicos pudieran cuestionar las  diferencias doctrinales de primer orden, mismas que la Iglesia católica se ha negado a considerar, poniendo de lado las Escrituras!  No obstante, la realidad es que este tipo de acercamiento, no existe y es posible que no existirá.

Algo sigue siendo claro: Los encuentros del Papa con Ministros Evangélicos, no se dan en el contexto de una reunión entre pares. ¡NO!  Es el vaticano quien señala los personajes, el día, la hora y la agenda. Ante este hecho no hay mucho que celebrar, a pesar de los vítores que se escuchan entre las filas evangélicas y los fotos de trofeo logradas por el vaticano.
Por el contrario, este tipo de acercamientos llegan a resultar confusos, porque proyectan la idea de cierta unidad que no nace de la Verdad de las Escrituras.  Este tipo de idea no beneficia ni a las iglesias evangélicas, ni tampoco a los católicos. Para ambos grupos el mensaje que se proyecta con esta unidad ligera es el de “no importa lo que dice la Escritura, siempre y cuando nos  amemos y estamos unidos”.

En cuanto a los medios de comunicación que son lo suficientemente mordaces o bien, lo suficientemente católicos, solo puedo decir con tristeza que la ingenuidad de los líderes evangélicos que entran al juego, por lo general es mediaticamente utilizada para que su presencia sea contada como parte del besamanos papal.

¿Qué pensar de las diferencias entre Católicos y Evangélicos?
Si alguien plantea que las diferencias entre  católicos y evangélicos son de orden secundario o simples  diferencias anticuadas que debemos pasar por alto, debería plantearse las siguientes preguntas:

¿Qué de la salvación sólo por la fe en Cristo y sólo por gracia, la cual se niega a aceptar la iglesia católica, añadiendo la carga de obras necesarias añadidas a la fe? ¿Qué de la autoridad de la Escritura, como regla y autoridad máxima de la Iglesia, misma que el catolicismo no reconoce, sino que la coloca a la par de las tradiciones y el magisterio de la iglesia?
Más aún ¿Qué del pago por indulgencias, que pisotea la sangre expiatoria de Cristo? ¿Qué de la invención del purgatorio y de la veneración de reliquias; qué del culto a María a la par de Cristo y por encima de Él? ¿Qué de la confesión expiatoria delante de un hombre? ¿Qué de sus abusos históricos y las apariciones blasfemas? ¿Qué de las oraciones y veneración a los “santos” que han muerto?

Si lo piensas, todas estas doctrinas han sido fundamentales para  que la Iglesia Católica Romana consolide el imperio religioso, político y económico que es hoy en día. Es ingenuo pensar que estas diferencias son secundarias. Evidentemente no lo son para la Iglesia católica pues las ha defendido a capa y espada hasta este mismo momento.
Tan sólo este hecho debería ser suficiente indicio para darnos cuenta que no estamos hablando de asuntos de menor importancia.

Amor y no Aversión.
Como podrás darte cuenta, la unidad que no nace de una convicción por aceptar las verdades bíblicas, es un suicidio histórico y teológico para las iglesias protestantes y para todo verdadero creyente. Además es un daño que infringimos a los católicos a quienes sin duda amamos y a quienes impedimos que conozcan el Evangelio si ponemos la unidad por encima de la verdad.

La razón de tener cuidado no es aversión, sino amor. Los cristianos evangélicos debemos amar como Cristo; incluyendo a aquellos que no comparten nuestra fe y a aquellos que nos persiguen por causa de ella.
Es triste el tono despectivo con que muchos evangélicos atacan el catolicismo y viceversa. Sin embargo la manera de corregir la falta de amor, no es poniendo la verdad en el cesto de basura. El acto primario de  amor en  el Evangelio no es la unidad, sino la proclamación de la verdad. Todo nace de la Verdad: el arrepentimiento, la fe, la unidad, el gozo y la santidad.

Mayor oración.
Si algo bueno pudiera dejarnos todo esto, es que generalmente mueve a la iglesia a orar con mayor intensidad, aunque no siempre por los motivos correctos. ¿Por qué motivos deberíamos orar en relación a esto?
  • Debemos orar por las personas católicas, ya sean amigos, familiares o desconocidos. Oremos para que la palabra de Dios pueda atraer a muchos hacia la verdad y hacia la salvación que hay sólo en Cristo.
  • Oremos por los Ministros Evangélicos, para que haya en ellos mayor fidelidad y apego a la escritura. 
  • También debemos orar sin duda para que el Cristianismo verdadero siga creciendo en América Latina y en el mundo, no sólo numéricamente, sino en verdaderos nuevos creyentes nacidos de nuevo.
  • Oremos para que puertas sean abiertas a la Palabra en todo lugar, incluido en el vaticano mismo y lugares que parecieran estar completamente cerrados.
  • Oremos para que Dios prepare hombres valientes que lejos de motivos personales, sean llevados a esos lugares para el avance del Reino de los cielos, incluso si tiene que ser al costo de su vida.
Y finalmente oremos confiando en la soberanía de nuestro Dios, quien es capaz de entresacar lo precioso de lo vil en cualquier situación y quien puede salvar con muchos y con pocos.
A Él sea la Gloria.

4 thoughts on “¿Qué podemos esperar los Evangélicos de las visitas del Papa a Latinoamérica?

  1. Nada más cierto que la muestra Primaria de amor en el evangelio es la proclamación de la verdad… Un artículo que sin duda todos los que nos llamamos cristianos deberíamos leer. Que Dios abra los ojos de aquellos que aún son llevados por corrientes de doctrina cada día más “flexibles” y alejadas de su palabra.

  2. Ojalá que los líderes evangélicos decidieran dejar de asistir a esos encuentros amistosos con el papa dizque por amor a los ciudadanos católicos que representa, lo cual confunde a muchos; pues dejar de hacerlo sería una evidencia de su AMOR A CRISTO.

  3. se nos está olvidando por que empezó la reforma protestante.
    Recordemos que decía el guerero de Dios, si no poseía el cráter de Dios no era un ministro de Dios

  4. es una tristesa ver que este tan engañado el pueblo mexicano duele ver que tantas mentiras y las personas aun crean y tengan una seguera espiritual respeto su fe en ese hombre pero yo no crei ni una palabra el papa solo me dejo mas desepcion

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